lunes, 26 de agosto de 2013

No quiero

bailar como si nadie me estuviera viendo.

saber lo importante que es un buen desayuno.

estar menos triste que los demás.

doler menos que los demás.

tatuarme una frase para mostrarla en fotos.

dejar de fumar.

vivir el ahora.

escuchar nunca más la expresión "buena onda."

parar.

estar tranquilo.

seguir mis sueños.

no mojarme cuando llueve.

creer en mí mismo.

perdonarme.

dejar de romper cosas.

estar en forma.

tener el control.

no amar a quien no me ama.

dejar de pensar en qué estará haciendo ahora.

pensar que el mundo es un lugar hermoso.

energía positiva.

un mejor mañana.

perdonar y dejar ir.

dormir ocho horas,

ni seis, ni cinco.

ser el verdadero yo.

curarme.

que me enseñen qué es el arte.

no golpear.

salvarme.




No quiero doler menos que los demás.




No quiero salvarme.




No quiero salvarme.


miércoles, 10 de julio de 2013

Fragmentos X


"The writing is easy, it is the living that is sometimes difficult."
- Charles Bukowski


*****


- Sólo porque alguien sea de una minoría -odio la forma en la que el término se fue afianzando- o supuesta minoría (o ponelo como quieras) no quiere decir que no sea una personita de mierda y fea y estrecha de mente como todos los demás.


*****


(la vio entrar.
luego se calzó los auriculares, caminó, giró la esquina y se detuvo.
no había cambiado gran cosa. aquello era lo asombroso. después de, oh, demasiados meses… las cosas no tenían ningún derecho a no haber cambiado.
pero las calles eran las mismas, el camino de vuelta se veía igual y el aire se sentía hoy igual de limpio que cada una de las veces anteriores.
caminó una, dos cuadras, pasó por una esquina con una garita y su ocupante, que vaciaba un termo en un cantero.
hablar con un extraño es tan improbable como bailar, pero se paró en esa esquina, se bajó los auriculares y encendió un pucho.)

- Es un buen día, ¿no? -dijo mirando el azul frío del cielo y pitando fuerte.

- Un buen día, sí -le respondió una cara con muchas arrugas y una sonrisa franca de dientes sucios.

(movió la cabeza en una afirmación especular, dejó salir el humo y sonrió tratando de exorcizar más de doce horas de nervios por entre unos labios que ahora sí se animaban a temblar.
volvió a aislarse en música y siguió pateando ese otro mediodía, que no tenía ningún derecho a no haber cambiado.)


*****


- ¿De verdad creés que importa?

- No. Sí. No. Ya te dije que si hay una cosa en la que creo es en que nada importa de verdad. Pero aún no importando, si una sola persona se toma el laburo de buscar la cita que acompaña la más absurda de las fotos y se asoma -o se cae- al libro o al poema o a la peli o a la canción, entonces es un éxito. ESA modificación del Universo, digo.


*****


– ¿Cuántas veces pensaste en mí en este tiempo?

– Ninguna.

- ¿De verdad? ¿Ni una vez?

- Ninguna.

- Eso es estadísticamente improbable.

- Fuck the Mathematic Police.


*****


- Estoy enamorado.

- ¿De quién?

- ¿Importa eso?


*****


- ¿Y, chancha?

- Sin novedad en el frente.

- ¿Aún así?

- Soy una tarada. Me odio.

- "Nobody wants to be here and nobody wants to leave."

- ¿Eso es de?

- Al final me rendí y leí The Road. 

- Ah. ¿Vos?

- Estamos escribiendo sobre vos.

- El sábado hablamos. Nada. Nada de nada, que es lo peor. Salí. Tomé. Vomité.

- ¿En la calle?

- No, estaba en la casa de una amiga, de vuelta. Mientras me sostenía el pelo pensaba en los superhéroes rotos de los que hablamos la otra vez.

- Denial Squad.

- Sí. Pensé en Tom Waits. Pensé que podría guionar una pareja: "Bad Liver & Broken Heart." No me ponía de acuerdo en quién sería el sidekick de quién.

- ¡Jajaja!

- Sí, me reí. Un asco de enchastre.


*****


"Whether you think you can or whether you think you can’t, you’re right."
- Henry Ford.


miércoles, 5 de junio de 2013

Fragmentos IX


"Inject a few raisins of conversation into the tasteless dough of existence."
- O. Henry 


*****


- ¿Soñaste?

- Ahá.

- ¿Qué soñaste?

- Tetas, la muerte, mil perros meando, el mar, doce espejos haciendo doce caras mi cara… y luego cosas que me duelen de miedo.

- Nunca tuve un sueño que me diera miedo

- No soñaste nunca entonces.


*****


- ¿La inteligencia es atractiva?

- Sí. Eso digo. Es mejor que cualquier otra cualidad.

- No sé si sos inocente o tonta o decididamente maligna.

- ¿No pensás eso? ¿No pensás que la inteligencia estimula el gusto? Incluso: ¿no pensás en que es afrodisíaca?

- Contale ese chiste a la mina que me gustaba. Te va a dar un gran remate.


*****


- Sí. Ambos la amamos. Pero yo la amo de verdad.



*****


- Es… una elección… muy poco mainstream para tener una fantasía.

- Si, ¿no? Es feíto, pobre. Pero de a ratos lo tengo en la cabeza, fuerte.

- No sé qué decirte. No es como si fueras nazi, o hincha del Chelsea, o mataras bebés con un sacabocados. No voy a dejar de hablarte por eso, pero dame un rato, tengo que acomodarme un toque estéticamente.

- Seguro hice algo muy, muy malo en otra vida.


*****


- Los enamorados son una mutación deletérea de los descorazonados. 

- Y ahí va de vuelta...

- Afortunadamente no viven mucho: entre dos y seis meses. Casi nunca se reproducen.


*****


- ¿Vos cómo estas?

- Mundial.

- Me alegro mucho, che.


*****


- Claro que me gustan mis amigos. Pero más me gusta mi soledad. Ella suele elegir mejor el alcohol.


*****


"I'll Leave You Alone Forever Now ."
- Bryan Lee O'Malley, Scott Pilgrim’s Precious Little Life

martes, 14 de mayo de 2013

14 de mayo de 2013



“One event sometimes had infinite ramifications and could change the whole settings of a person’s life.”
―Gustave Flaubert, Madame Bovary


Vuelvo de comprar puchos y una cerveza.

Hay un quiosco a una casa de distancia de la mía. Es, como muchos, una habitación de casa de familia que se hizo a estar llena de heladeras y Kesitas y a tener la ventana abierta entre las siete de la mañana y las once de la noche.

Salgo con el envase esmeralda (me encanta decirlo así, me siento un Lantern) en una mano y la billetera en la otra, con el último pucho colgando de la boca y en patas.

Hay tres personas en la arreglada y vuelta a romper vereda de la ventana del quiosco: una mamá (casera, masiva, cansada, con una insoslayable lección sobre como no maquillarse dictada a los gritos en la cara); un niño -su niño-, una bestia salvaje de unos cuatro años colgado de la reja de la ventana, con los pies pendulando a medio metro del suelo y una chica muy, muy flaquita a la que debo conocer de vista -de Domi, del barrio, no sé, me esforcé y no la saqué- porque me hace un gesto con la cabeza cuando llego para luego volver a mirar hacia adelante, mientras hace ruido con las llaves dentro del canguro que lleva y que le queda tres talles grande. Yo hago el mismo vago saludo con la cabeza y se me llenan los ojos de humo. Lagrimeo. Genial. Toso, además.

La madre ya compró su gaseosa y una Levité de manzana y se quiere ir. El chico da muestras inequívocas de que no se lo van a llevar sin un botín del quiosco si dar una buena pelea.

–Quiero unas Merengadas –abre el fuego con una sonrisa sucia y sincera.

–No podés –la madre no lo mira directamente, ya pasó por esto cien veces. Seguro mira a la pila de sus años perdidos–Tiene harina.

–¿No están hechas de merengue? –la pregunta es franca, se le nota en la cara.

Yo me pregunto qué cosa no te deja comer harina a esa edad. Debe ser algo malo como Galactus.

–Sí, pero tiene harina.

–¿Y las Ópera de qué están hechas? –ahora sabe la respuesta, pero no se va a entregar tan fácil.

El quiosquero mira a la chica del buzo gigantesco y no sabe si proceder atenderla o no.

–De harina –mamá guarda el vuelto en un monedero con forma de pescado lleno de papeles arrugados y lo mira sin expresión–. Vamos, Sebi.

–¿Y los alfajores de qué están hechos? –mira hacia dentro del quiosco, vencido pero orgulloso. Se agarra con más fuerza de la reja.

–De harina también –dice el quiosquero, que fuerza esa sonrisa "úsese en caso de niños" que tan poco le gusta a los niños. Exactamente igual que el chamuyo de un borracho.

–Y el universo ¿De qué está hecho? –la chica de adelante sonríe, deja de hacer ruido con las llaves. El quiosquero mira a la madre, la madre no mira nada. Yo sonrío, también. Vuelve a entrarme humo en los ojos. El pucho está prácticamente muerto.

–Vamos a casa, Sebi. Chau, Diego –mamá lo despega de la reja. Se resiste, pero no mucho. Ella lo maneja con una suavidad sorprendente para alguien que tiene un brazo ocupado con una bolsa doble con dos botellas y lo aterriza con lo más parecido a una sonrisa que le vi en estos dos minutos. Por un momento es hermosa.

–De hidrógeno –digo, tirando el pucho y secándome otra vez el lagrimeo. Me mira con la cara sucia y no dice nada–Es prácticamente todo hidrógeno.

–Y de tiempo –dice Buzo Gigante dando un paso hacia adelante, hacia la ventana y girando para verlo. Yo conozco el chiste, pero me sorprendo. De alguna manera en ese instante ya sé que voy a estar escribiendo esto. Y me sorprendo porque sigo, excediendo el The Universal Label.

–Y de soledad –agrego. Sebastián mira. Mamá mira. Luego se dan vuelta y se van para el lado de Maipú, de la mano. Él se gira un toque a los diez metros. Saluda.

Buzo Gigante compra una Coca Zero de litro y medio, dos paquetes de Mogul y se va, sin movimiento de cabeza esta vez. Yo compro mis dos paquetes de Lucky y una Stella y vuelvo a la PC.

Pienso, ahora, que no recuerdo con precisión nada que me hayan dicho a los tres o cuatro años. Pero pienso, también, que tal vez hoy, en la cola de un quiosco, dos personas ajenas modificamos el universo para que haya dentro de un par de décadas un loco con un rifle en un techo o un Kafka. O, por lo menos, alguien menos en una oficina.

miércoles, 17 de abril de 2013

Fragmentos VIII





“Unhappiness is selfish, grief is selfish. For whom are the tears?” 
- Jeanette Winterson, Written on the Body


*****


- Te voy a hacer la misma pregunta que me hacés vos siempre: ¿Qué es lo que querés? ¿Qué es lo que realmente querés, más que ninguna otra cosa, ahora?

- Quiero un caballo muy, muy rápido. Y muy grande. Y todo el viento.


*****


- El ron con Coca cura cosas.

- Con limón, sí.

- Es muy rico.

- ¿Saliste al final?

- Nop.

- ¿Tomaste Cuba Libre on your own?

- Sí.

- Sos re maligna.

- ¿Por?

- La gente no debe beber sola.

- Hipócrita.

- I’m a loner, es distinto.

- Y yo no.


*****


- Esa mina, con novio, es más soltera que vos sin pareja.


*****


- ¿Sabés cómo voy cuantificando el desamor?

- Seguro que por las veces que hablás sobre ello no. Contame.

- Por la cantidad de películas que veo en casa que no veo con la persona que quiero.

- Justifique la respuesta, por favor. En no menos de tres párrafos.

- Ahí siento que se va apagando. Es… para mí… es duro. Ver una peli en casa es una de las tareas (de los disfrutes) del amor a la que más importancia le doy.

- No me estás diciendo tanto.

- Es las veces que comprás el vino, o el salame y queso o el helado o hacés la salsa de las salchichitas porque sabés que eso es necesario esa noche en lugar de cocinar pastas o comprar la cerveza o el Campari o las aceitunas rellenas… es ese agotado vértigo de hacer algo que querrías, que deberías estar haciendo de otra manera para otro outcome.

- Te sigo.

- Y la película es la que vos querés (y te castigás por eso y pensás en cómo hubiera sido y la conversación y las risas o los análisis) y el momento es similar y la forma en la que arreglás las vergüenzas de tus cosas, de tu casa y de tus pelos y de tus muchas fallas… y hay un vacío y hay algo que ya no hay y seguís porque es necesario y porque las horas vienen una detrás de la otra.

- Nadie te obliga.

- ¿No? Es necesario el desamor. El de uno. El ideal falla. No, no falla, pero cuando falta, falta. Sí falla. ¡Argh! Es malísimo cuando tenés una conversación para purgar algo y en lugar de eso te pega con una plancha en la cara.

- ¿Sos débil?

- No. Sí. No. El tiempo corre hacia un solo lado. Y así se va construyendo. Película a película. Salteado a salteado. Vino a vino. Conversación posterior a conversación posterior. Y vas apagando lo fuerte de la comparación (porque la comparación es el demonio inevitable) que hacés bailar en tu cabeza durante la peli, a un ritmo imposible, cada vez que lo hacés de nuevo.

- …

- Es como esos lugares donde pegan carteles. Uno encima del otro, fatalmente. Y la gente los rompe en jirones irregulares y caprichosos. Llega un momento en el que se confunde todo. En el que nada se lee y nada tiene sentido. Vos sabés cuál es el cartel del recital al que querías ir. Y poco se lee de él. Ya no está la hora y hay cuatro o cinco letras de la dirección. Y ese caos de la tristeza arma algo que vos no podrías armar por vos mismo. Y así se va haciendo fuerte y así se matan las cosas inmortales.

- Demasiada gravedad para algo tan sencillo.

- Sí. Soy un pelotudo con este asunto. Es absurdo. Perdón.

- No pasa nada. Tu vino es bueno. Y la conversación también, cuando pasa por otros lados.


*****


- Vos estás loco. O enfermo. O las tres cosas.


*****



“They are scarcely adult, some men: they wish women to understand them, and to that end they tell them all their secrets; and then, when they are properly understood, they hate their women for understanding them.” 
- Julian Barnes, Flaubert’s Parrot


lunes, 25 de febrero de 2013

Fragmentos VII




Not that we were incompatible: we just had nothing to talk about.
- Haruki Murakami, Norwegian Wood


*****


- (Se dedica a acomodar las aceitunas en la bandeja con estudiada desprolijidad. Van y vienen. Luego el silencio les hace otras cosas: se convierten en un tanque de guerra y en un dinosaurio a los pocos minutos) Vos sabés que yo no hablo con la gente, ¿no? En general. No, me corrijo: no hablo con la gente como esa cosa que no sé nombrar y que es regular y que es casi necesaria. Esa cosa de excelentes actores y sanos curiosos que tiene nuestro género.

- (Un conejo se queda sin orejas, luego de un trago se queda sin cabeza. Son aceitunas otra vez) Tu misantropía siempre me parece vagamente nominal. No. Me parece una medalla por una batalla que pasó hace mucho tiempo. Pero la acepto cuando la ponés sobre la mesa porque evita discusiones tediosas.

- Sabés conversar. Hablar. Ese es un rasgo muy elegante.

- Sé hablarte a vos. Tengo un entrenamiento casi olímpico en eso.


*****


- … y mi cabeza es bastante importante en mi laburo...

- Oh. Es cierto. Yo hago porno, no tengo ese problema.

- No, no. O sea: capaz vos sí podés. Yo no. No te estoy atacando a vos, estoy diciendo que yo borracha no sirvo para nada. Me río mucho y no me concentro.

- …

- ¿Te enojaste?

- ¿Me viste enojado alguna vez?

- No.

- No sé hacerlo.

- Perfecto. O no... no sé. Creo que prefiero que te enojes. No por boludeces, pero enojate.

- Enojarse es darle importancia a algo. Si es algo malo, es hacerle eco. No creo en alimentar lo que me hace mal. Creo, sí, en matarlo. Puedo matarlo con una sonrisa.

- …

- Prefiero hacerlo.


*****


- Love sucks.

- Nah. Uno hace mal las cosas. Y luego se vuelve un pelotudo.

- Sí, también. Son todas forras y nosotros todos pelotudos.

- Está bueno para una letra eso. Pero no sé si es verdad. Yo sé que la re manqueé con este asunto. Me gustaría saber que puedo hacer valer lo que es real.

- Supongo que dejar que decante solo. Pero esa es la parte difícil. Mantenerse al margen.

- Sip. Cuando pasan dos años te das cuenta de que era no sólo lo natural, sino que era lo que más te convenía.

- Y con gente como nosotros y nuestro "está bien" se hace casi imposible no interferir.

- Yo no sé qué hacer. Y entiendo todo, pero no sé qué hacer. Y, encima, tengo todo lo otro, pero no, claro, por naturaleza, tengo que estar como el orto.

- Jajajaja. Seh... Todas estas cosas apestan. Porque, además, pensás que sabés qué hacer.  Pero no funciona. Y si no lo hacés, te arrepentís.

- Todo el día con este tema encima. Una poronga.

- ¿Vos decís que a los gays les pasan estas cosas?

-  Los gays son todos putos.

- Nunca mejor dicho.

- Sí, lo pensé mucho. Es una frase célebre.

- Jaja.

-  Seguro en lo próximo que escriba va a estar. Me voy de la compu. Estoy muy borracho. Y estoy haciendo todo mal.


*****


- Me pasó lo peor del mundo.

- ¿Qué?

- Lo PEOR del mundo.

- ¿Qué?

- Lo PEOR. Lo menos de lo más bajo de lo más peor del mundo.

- ¿Me vas a decir?

- Me gasté la Master Ball en un Virizion.

- ¿Posta?

- Ni me dí cuenta . No sé cómo pasó.

- Malísimo.

- Lo peor.

- Dejá ese juego.

- Sí.


*****


- ¿No eras vos el que hablaba sobre los sueños?

- Los escribía. Che, hace frío. Hace mucho que no hace frío. Está bueno. Es de noche, también. No sé cuándo se hizo de noche.

- Hace frío, sí. La noche en las plazas aparece lentamente. No te escapes ¿Y entonces?

- Entonces nada.

- ¿Me vas a contar?

- Ya te conté. La soñé.

- El sueño, digo.

- No.

- ¿Por?

- Es difícil.

- No entiendo.

- No es que soñé con ella. La soñé.

- …

- La diferencia es puntiaguda.

- Creo, sólo creo, que te sigo.

- Soñé con ella. Con los emblemas de ella. Con la sensación que yo tengo de ella. Con la idea. Con mi idea. Con el conflicto y con palabras. Mías, suyas. Con silencios que eran palabras. Con una bombacha negra y una voz enojada. Con una idea, con una convicción de ella. Con un perro en un amanecer de sol y un gato. Con mi vértigo incrédulo cuando todo corría y yo no lo entendía. Con… no sé cómo decírtelo. Con calor y perfume, con tostadas y, luego, con todo un garabato negro y gigante, como un enojo de birome, que es lo que nunca pude entender o intuir. Soñé con lo que no supe preguntar a tiempo.

- Creo que te entiendo. No sé. Siempre sos igual. Generalmente es copado, pero a veces, sólo a veces, como esta, siento que no puedo engancharme con tus cosas. ¿Vas a escribirlo?

- Y, al final, cortando todo ese mamarracho negro que me angustiaba, una cara. Era ella pero era distinto. Era como el moai de la final del Arkanoid. Y la sensación de darle besos en toda la cara.

- ¿Vas a escribirlo?

- No. Estoy podrido de las cosas ideales que no hacen nada y de toda esa poronga. Quiero ver el partido de River y hacerme un pedazo de carne al horno con puré. Quiero que las noches sean para descansar. Quiero fumarme un pucho y jugar al Baldur’s Gate.


*****


- ¿Qué te pasa?

- Nada.

- Te estás sonriendo. Con vergüenza.

- Nada, nada.

- Es más: no te conozco esa cara. ¿Qué pasa?

- Cada vez que estoy en un restaurante o en un bar, cuando veo pasar copas heladas me excito.

- Sos un pelotudo.

- No, posta. Me pasa también cuando veo pasar un Old Fashioned bien armadito.

- Sos un pelotudo.

- Esa cereza…


****

I see what is right and approve, but I do what is wrong.
- Anthony Burgess, A Clockwork Orange





miércoles, 19 de diciembre de 2012

Fragmentos VI




I wanted to try this new drink: That’s all we do, isn’t it - look at things and try new drinks?
- Ernest Hemingway, The Complete Short Stories



- Si es de verdad, sucede.

- Si, ¿no?

- Sí. No tiene sentido demorarse en "podría seres" o "debería seres." Si no pasa no es verdad. Y si es verdad (si es cierto, si es real) pasa porque ninguna otra cosa debería (podría) pasar. 

- Porque ya no aguanto que no pase.

- Exacto. No sabría exponerlo de manera más clara. No que no te pase -que te pasa-, sino que no pase.

- Porque no tiene porqué no pasar si es verdad.

- Ahá. Nada puede evitar que suceda la verdad. No con el cariño.

- Porque estoy roto y aburrido y enfermo de muerte de que no pase.

- Me gusta mucho como hablás a veces, varón. Y porque es verdad. O porque no lo es, si no pasa. Si es lindo, si es luminoso, si es amor, si ES, entonces pasa. Si no pasa, entonces no es. No lo prolongues. No prolongues tu guardia, no duelas conversaciones que no son, no veles.

- Es por la verdad, ¿no?

- Es por ser un hombre. Y por la verdad. Nada más importa.



And find
What wind
Serves to advance an honest mind
- Jonh Donne, Song


lunes, 3 de diciembre de 2012

Pining for the Moon



That bright, tight forever drum
Could not describe nightswimming

¿Sabés qué? También llovió esa noche.

**

I forgot my shirt at the water's edge
The moon is low tonight

La espalda parece ser la mía.
No tiene el tatuaje, ni la forma de mi presente.

**

Parece  mi espalda pasada.

**

Estoy (si soy yo, la cámara es inconstante pero es siempre trasera) sentado en un tronco caído. La irregular corteza me llena las nalgas de árbol. Tengo un pucho (encendido, gracias) en la mano derecha y un porrón abierto y sudado de Budweiser en la izquierda.

Estoy muy doblado, hasta lo improbable. Las vértebras lumbares parecen querer romper la carne e irse pronto de mi cuerpo.

“Bicho bolita.”

Dice algo, desde algún lado, con voz de nena, con voz de pito, con voz de viento, con voz de cereza y de desayuno. Esa voz, entiendo, me llena de tristeza.

The photograph on the dashboard

**

Entiendo también que no quiero estar ahí.
Ya no me cabe duda de que ese soy yo.

**

“No quiero hablar con vos.”
Quiero decir. Eso. Eso quiero decir.

Y no sale nada y aprieto con fuerza el cuello de caramelo de la cerveza y me duele como soñador y como soñado y los huesos en la espalda tironean y se mueven bajo la carne como hormigas furiosas.

Nightswimming deserves a quiet night

Delante, negro y brillante, luctuoso y con olor a lluvia y a tierra, hay un río manso y nocturno.
Oscuro como los ojos de una rata, como una noche líquida y limpia.

Pito y tomo un trago.

**

Ahora veo mi perfil y, sí, soy yo.

**

Me pongo de pié, me arranco un pedazo de corteza del traste y me enderezo todo lo que puedo para calmar la espalda, para tranquilizar a los huesos. Quiero irme de ahí.
Pero también sé que quiero el daño de esa noche.

I'm pining for the moon
And what if there were two
Side by side in orbit
Around the fairest sun?

“Hablemos”

Dice, desde más cerca.

Es mentira. Lo sé.

Mentira es la palabra que me escriben los huesos bajo la piel, rayándome los pulmones y los riñones.

Pito largo y profundo y la brasa se enloquece y achancha y me ilumina los ojos.

Mi espalda es pasada, mi rostro no.

**

Es esa cosa ajena que veo por la mañana cuando me voy a lavar los dientes.

**

Tiro el pucho, dejo la cerveza sobre el tronco y me rasco la cabeza. Pienso en el agua.

“Te extraño”

Insiste, ahora desde adelante, sea lo que sea eso en este sueño y con esta cámara, la voz hecha de tostadas y sonrisa a medias.

I'm pining for the moon
And what if there were two
Side by side in orbit
Around the fairest sun?

Quiero creer. Con fuerza. Con la intensidad y la verdad del capricho de un chico. Oh, sí. Oh, sí que quiero.

Quiero

I'm pining for the moon
And what if there were two
Side by side in orbit
Around the fairest sun?

No puedo. Los huesos no me dejan. Me agitan la memoria. Me rayan palabras en el cráneo, me rompen los ojos por dentro, me devuelven las noches en vela y la lluvia en la terraza.

Every streetlight reveals the picture in reverse

Me golpeo el pecho, las tetitas, me pego en los ojos y en el pene, en la boca y en los muslos.

I forgot my shirt at the water's edge
The moon is low tonight

Me tiro al agua.

Algo quiso escucharse, la voz quiso escucharse, pero el agua tapa todo. Envuelve y apaga. Aplaca y llena. La resistencia del agua contra mis brazos, contra mi pecho, el frío en el vientre, todo me dice que ahora sólo hay agua. Nada más. Un breve santuario de río me cuida ahora.

El agua es oscura y blanda. Parece una boludez, pero es mojada. Me río, submarino, porque eso me sorprende y me enternece. Mojada y fría. 

Agua. Tiempo.

Tiempo. Tiempo. Es todo tan inmediato.

Salgo. Debo salir. Quiero escuchar y quiero irme. Quiero ahogarme y quiero enfrentar. Los huesos no saben doler bajo el agua. Pero quiero saber si pueden dejar de doler.

Salgo.

Still, it's so much clearer

Está ahí, de alguna manera, sobre la superficie del río, todo mirada y piernas.
Está y mira, como siempre, como si todo estuviera bien. Como si yo pudiera con la carga solo.

You, I thought I knew you
You I cannot judge

“Hablemos.”

Siento eso, no sólo lo escucho. Lo siento de la misma manera que sentí el agua mojada y fría. Las costillas se me rompen dentro del pecho y silabean: men ti ra. Pero hay agua además de desayuno y cerezas en esa voz.

You, I thought you knew me,
This one laughing quietly underneath my breath

No quiero hablar de mí. Quiero hablar de vos.

Abro la boca, una gota me hace cosquillas en la nariz.

**

Despierto.
Esta noche, también, va a llover.


They cannot see me naked
These things, they go away,
Replaced by everyday

jueves, 15 de noviembre de 2012

Fragmentos V



Talk, talk, talk: the utter and heartbreaking stupidity of words.

- William Faulkner, Mosquitoes: A Novel



***** 

- ¿Seguís soñando?

- No. Es decir, sí. Pero no como lo hacía, no de esa manera imposible, no con esa intensidad ni ese vértigo. Sueño como sueña cualquiera: un montón de caos en colores y algunas boludeces inmediatas hacia atrás o hacia adelante en el tiempo. Su cara, una almohada, un león suelto en una escuela, que soy un búfalo, una Corona abierta en la cocina, un campo lleno de flores que se hacen rostros que conozco y luego diablos y luego campanas y me despiertan.

- Una cagada, ¿no?

- No lo sé. Muchas veces extraño el tiempo en que soñaba de verdad. Me sentía único. Hoy sé que esa es una pasión burda. No hay nada que nos uniforme más que el hecho de sentirnos especiales. Lo extraño, sí, pero es una carga menos. Sin Esfinge, sin planos improbables, sin tener que entender voces o rodillas o canciones o baches narrativos o tantas marcas en una pared infinita. Despertarme y rascarme una nalga e ir a lavarme los dientes sin tener que redescubrir el mundo.

- ¿Y escribir?

- No escribo.

- ¿Y entonces?

- Le presté bastante atención a las personas últimamente.

- Vos no deberías hacer eso.

- No. Ya sabés, ¿no? Te enteraste de lo que pasó, digo.

- Sip.

- Malísimo. 

- Malísimo.


*****


- ¿Hacés fotocopias?
- Sólo cuando un trámite me lo obliga.
- …
- No somos librería, fíjate un par de locales más allá.


***** 

- No se puede discutir contra la verdad.
- Conociéndote, Fer, se puede discutir contra cualquier cosa…


*****


- (espera a alguien en un banco de plaza. el abrasado tiempo entre pucho y pucho va rumbeando hacia lo intolerable. está tenso -la palabra miedo levanta un toque la voz- y está pensando en que preferiría levantarse e irse e inventar algo. es bueno para eso)

- (en el banco, lo ve ahora, buscando el próximo paquete de cigarrillos, a la derecha de su mochila, se lee, en esforzada y desconocida y hermosa caligrafía femenina: “quisiera verme siempre en el espejo de tus ojos”)

- (el cielo es el mismo de siempre. entiende eso. saca la cartuchera y encuentra un marcador negro. escribe, en esforzada y propia y hermosa caligrafía masculina: “los espejos hacen magia -‘mirrors do magic’, no recuerdo con precisión el origen de la cita-, pero los espejos no reflejan nada que no estuviera ya allí y los espejos se rompen. pd: la palabra correcta es ‘querría.’” guarda el marcador, guarda la cartuchera, se calza la mochila. entiende que el cielo es el mismo de siempre, se levanta y se va. no mira una sola vez hacia atrás)


*****


- ¿Pensaste en que iba a pasar eso?

- Claro. Incluso lo hablé. Le manifesté mi inquietud.

- ¿Posta?

- Era súper evidente. Ambos me lo estaban diciendo silenciosamente a gritos.

- ¿Y entonces?

- Quería creer.

- ¿En qué?

- En creer. En que era singular. Creía en el “she is a friend of my mind” y todas esas pelotudeces que siempre me justifican y me matan. Soy congénitamente idealista.

- ¿Querías? De cariño, digo, no de ganas de creer.

De esa forma seria en la que me sale muy pocas veces y que entiendo que es muy verdad.

¿Entonces? Hace meses que me dijiste que era un error.

- Quería creer.

- ¿Y ahora?

- Ouroboros.

- Sos un pelotudo.

- Eso es verdad. Ouroboros.


*****


- (suelta el joystick, lo deja en el sofá, un muñeco deja de tener quien le diga qué es lo que tiene que hacer) No puedo hacer esto. Me jode. Vamos a tomar algo.

- ¿Vas a volver a la carga? ¿Qué pasa ahora? Pensé que habías dicho todo lo que querías decir. Fue un gran vómito de palabras.

- Todo se trata de entender cosas.

- Son giladas, todo va y viene. Vos sabés cómo es: te levantás meado.

- No. Sí. No. Ahora entiendo una cosa que no entendía. No, me corrijo: que entendía de otra manera.

- (pone el juego en pausa, sonríe) Contame.

- Hace un tiempo entendía que era inmortal y que iba a vivir todas las cosas.

- Jum...

- Ahora entiendo que soy inmortal y sólo voy a vivir para siempre.

- (saca la pausa, sonríe otra vez) Genial. Olvidate. Dame scroll que tengo que llegar hasta allá arriba.

- OK.


*****


I’m an egotist, but I’m not selfish. There’s a difference. I’m a neurotic, I guess. I can’t stop thinking about myself. It isn’t that I think myself so important… I simply can’t think about anything else, that’s all. If I could fall in love with a woman that might help some. But I can’t find a woman who interests me.
- Henry Miller, Tropic of Cancer




miércoles, 25 de abril de 2012

Fragmentos IV



Don't play what's there, play what's not there.
- Miles Davis




*****
- (Se quita la campera, encuentra veinte pesos en un bolsillo, sonríe, la sacude, la tira sobre un sofá) … algunas veces.


- ¿Sí?


- Sí. Sé cuales son mis límites en lo intelectual, en lo emocional y en lo artístico, que es el equilibrio entre ambas cosas. Y tengo affairs descontrolados con ellos, con mis límites. Pero no los desconozco cuando despierto. Me gusta, algunas veces, y a eso iba, pensar que, en mi muy retorcida manera, tengo una marcada sofisticación con ciertos gustos. Que soy elegante en algunos aspectos, que soy exigente. Pero, también algunas veces, llego a una encrucijada que me niega eso.


- Te sigo, pero poco.


- El fiambre que más me gusta es el salchichón con jamón.


- Sos la plebe.


- Y aún no viste mis medias de entrecasa.




*****




- Vos sos un BO LU DO.


- Vos decís… ¿zoológicamente?


- No me rompas más los ovarios con los discursos. No te creo.


- Bueno, estamos madurando juntos.


- (Aún no levantó la vista del delfín de cerámica rosada que está pegando con La Gotita) No te creo el discursito del tarado que no sabe lo que hace.


- Esto es occidente, hay libertad de credos.


- ¿Vos sabés que es lo que le atrae a una mujer de un hombre?


- Si fuera la ignorancia absoluta en ese tema, yo sería Hugh Hefner.


- Hacete puto, boludo.




*****




- (Mira una mesa, en lo alto de la noche, en la que tres tipos que parecen esas bolsas llenas de pelotas de handball que hay en los gimnasios de los secundarios acaban de recibir unos sánguches de algo indefinido y frito rodeados de ingentes porciones de papas fritas que podrían acabar con el hambre en África) Los rugbiers son lo peor del mundo. Y se compran ropa en Kevingston. Comprarse la ropa en Kevingston es como pegarle patadas a un bebé en la cara. Con borceguíes.




*****




- Estoy podrido.


- (Bosteza, de manera espléndida, un bostezo de Oscar) ¿Cuándo no?


- (Está no sacándole punta a los lápices de colores con un Tramontina) De todos los que vienen a enseñarte como tenés que ser libre. De los veganos, de los no veganos, de los que te venden la mística azteca o polaca o de cualquier puto folclor olvidado, de los que idolatran al arte porque, como el neandertal que no entendía el rayo, no lo entienden, y por eso no lo cuestionan… de toda la gente que te dice que tenés que ser contestatario cuando no entienden las preguntas… al final todos los buenoides insípidos que levantan la voz en los lugares equivocados para poder coger a las minitas o minitos que le gustan las rastas o los sombreros cubanos terminan haciendo el laburo de los que no tienen que ganar en este juego.


- ¿Y eso es?


- Tarde o temprano tanta movida vacía, tanta movida que termina en lo gris y en lo triste, que NO es el fracaso (ni el éxito tampoco, naturalmente), termina convenciéndolos de lo que Ellos quieren.


- ¿Y eso es?


- La más grande de las mentiras: que no queda nadie para salvar el mundo.


- (Levanta una ceja que se recorta en un arco perfecto, otro gesto dramático inmejorable, es admirable) ¿Estás tratando de enseñarme como tengo que ser libre?


- Claro.




*****




It is easy to mistake a woman for a philosophy.
- Zadie Smith, On Beauty


sábado, 25 de febrero de 2012

Fragmentos III



People change and forget to tell each other.
- Lillian Hellman


*****


- ¿En serio? ¿Ese flaco, Fer? No te sientas mal, es absurdo. Es muy parecido al wachiturro orejón.

- (Apaga el Lucky en el vidrio frío del cenicero cuadrangular con una sonrisa sincera, levanta la vista, suspira) Gracias. Gracias por este momento. De verdad.


*****


- ¿Y te gusta?

- (Revolea las manos con vago gesto de mariposas borrachas) Pséééé...

- Eso no suena muy convincente.

- ¿A vos te gusta algo? En este ámbito.

- Claro.

- ¿Lo poseés?

- No.

- (Pone cara de touché) Claro.


*****


- ¿Pero qué pasó? La verdad, por favor.

- (Deja el libro -que no estaba leyendo- sobre la mesa, busca los puchos, enciende uno de la peor manera posible, se arremanga la ya arremangada camisa) ...

- (Deja el esmalte sobre la mesa, sonríe como un villano de James Bond, se relame como un tigre) ¿Espero o hablo sobre otra cosa?

- Esperá.

- (Tapa el esmalte,) Bueno, ¿Espero a...?

- (Pita, profundo) Estoy viendo por donde terminar.

- No por dónde empezar. Por donde terminar. Que pintoresco de tu parte. Que buena finta.

- No, realmente, empezar... empieza como todo.

- ¿Y eso es?

- Ella dijo cosas.

- ...

- Luego yo dije cosas.

- ...

- O viceversa, es lo mismo. Y después... después el mundo se volvió un lugar desagradable, hostil. Hostil. Pero eso no es lo malo. O no lo realmente malo. Después de eso el mundo se volvió un lugar... NUEVO. Distinto. Porque nadie puede desdecir lo dicho. Las palabras son poderosas. Eso de que se las lleva el viento... es una mentira grande como la Luna. Las palabras modifican el universo. Y ese lugar... esa cosa en la que se había vuelto el mundo... era nueva, no estaba preparado para eso.  No era lo que estaba bien. Y nunca pude conciliar con ese hecho. Nunca pude sentir, otra vez, que el universo funcionaba bien.

- ¿Y entonces? ¿Cómo termina entonces?

- Meses después yo estoy acá. Esta es mi cara. Estos son mis ojos. Acá estoy, después. Así termina. Es un buen resumen. Puede no parecer agradable a algunos. Pero es la verdad. Y nada más importa.

- Jamás pensé escuchar tu rendición. ESO es nuevo.

- Me modificó, sí. Alguna vez alguien me iba a vencer. Así funciona. Así debe funcionar. Y está bien...

- ¿Sí?

- No sé. Sí. No sé. Tengo que creer en algo, ¿no? En la importancia de algo. En lo que se dice y en lo que se hace. En lo que se es. Intrínsecamente. Si no nada tiene sentido. ¿No?

- (Abre el esmalte) Pasame un pucho, por favor.


*****


- Nos veremos en el infierno.

- ¿Por entres las llamas?

- Oh zi.

- Me gustan las llamas. Más que los guanacos o las alpacas, por ejemplo.

- Sí, a mí también.

- Voy a hacer un programa que se llame "Llamas en Pijamas". Va a ser un golazo.

- Yo lo voy a mirar.

- Voyeur.

- Sip.


*****


- Sos linda.

- Por tu culpa.


*****

- No seas tan duro, es una piba inteligente, además.

- Ah, no... no vayas por ese camino. Entiendo que te guste porque está buenísima, especialmente cuando se viste así, pero no necesitás parar en la estación del soporte intelectual para justificarlo.

- ¿ME guste? Estábamos hablando de vos. De TU gusto. No entiendo en qué momento torciste la conversación.

- No quieras confundirme con tu dialética. 


*****


Conversation between Adam and Eve must have been difficult at times  because they had nobody to talk about.
-Agnes Repplier