sábado, 3 de marzo de 2007

Milton XXXV

‘Remembering speechlessly we seek the great forgotten language, the lost lane-end into heaven, a stone, a leaf, an unfound door. Where? When? O lost, and by the wind grieved, ghost, come back again.'
- Thomas Wolfe - Look Homeward, Angel


En la tierra de la Memoria, el tiempo siempre es Ahora.
En el reino de Tiempo Atrás, los relojes marcan las horas… pero las manecillas no se mueven.
Existe una Puerta Ignota
(oh, perdido)
y la memoria es la llave que la abre.

Los Fantasmas entran. De a uno y de a tres. De a uno y de a docenas.
Estamos acostumbrados

(ellos, yo)

a eso, no es el espacio normal el que restringe sus movimientos.
El lugar es igual de plural que sus caras.
Dejan

(donde sea)

su cálido equipaje. Estamos acostumbrados a eso.
¿Siempre fue así?
Siempre es así.
Se desparraman y laten: miles de gotas de inmutable pasado caen de las valijas y las mochilas, de las manos y los bolsillos. Caen y chocan y cantan al chocar.
Una melodía de tibieza que inunda pero no sofoca, que se desarrolla con parsimonia y con el desorden de los

(sueños, ¿sueño?)

sueños.
Una multitud que no tiene formas definidas. Ni materia.
Un pájaro de miga de pan, de besos y sueño, de atardeceres de lento sol y noches de cerveza y descubrimiento. De la conspiración amarga de un cigarrillo compartido para compartir algo más importante. De sábanas sin sueño

(un pájaro que vuela)

y sueños sin sábanas.
El paraíso está dentro mío si no cometo la imprudencia de olvidar

(oh, discordia)

o, peor aún, de juzgar.
Las gotas pueden arrasar el alma.
Pero eso no sucede.
Se forma y cae la cascarita del dolor y otra gota se suma para cantar con el resto.
Atemporal.
Simple, desnudo, paraíso.
La risa

(gotas)

del Gordo Adrián antes de que la apagaran.
Un paseo a la perra en una tarde perdida.
Tres palabras (¿cuatro?) dichas con los ojos claros.
Un pan

(gotas)

con manteca y la fascinada mirada atenta a las manos callosas del abuelo.
La tortuosa enredadera en forma de cara de gato comiéndose una pared en una casa que ya no existe.
Ignorando las duras fronteras del presente por un instante los fantasmas no mezquinan el infinito dulzor de tantísimos momentos de asombro y amor.
La orgullosa

(gotas)

mirada de mi vieja, la irresistible sonrisa de mi hermana.
La vertiginosa responsabilidad ante cada gesto de amor recibido, la abrumadora satisfacción por cada sonrisa dibujada en una cara amiga.
Palabras y pieles y sueños tatúan el mapa del alma.

(oh, perdido, y por el viento abatido)

Saber usar la herramienta del recuerdo para adecuar el futuro a nuestra forma hace que los fantasmas no pierdan el tiempo.

En la tierra de la Memoria, el tiempo siempre es Ahora.
Existe una Puerta Ignota.


viernes, 27 de octubre de 2006

Milton XXV


Hamlet: Whether 'tis nobler in the mind to suffer
The slings and arrows of outrageous fortune,
Or to take arms against a sea of troubles,
And by opposing end them.

Hamlet, III, i

Nico Belz murió hoy a la madrugada.

Ayer a la noche a un Palio azul le fallaron los frenos y los aplastó a él y a su moto contra una camioneta. Su novia me llamó hace 10 minutos.

Nico tenía 30 años, un perro negro y tonto y oloroso más viejo que las pirámides y una remera de los Ramones que le envidiaba desde nuestros 17 años.

Ayer a la noche yo estaba tomando cerveza, comiendo pizza y hablando de David Lynch y Time Spiral, muchísimos chinos estaban yendo a laburar, en la tele alguien decía un lugar común sobre el superclásico y la tierra giraba sobre su eje como siempre.

Hace un buen rato que quiero ponerme a escribir de nuevo.

Hace un buen rato que me vienen sucediendo cosas bastante fuleras. Algunas muy mucho. Estos últimos meses -con un pico notorio hace una semana- estuvieron salpicados con ganas de empezar cosas y entusiasmo y con esas pequeñas y grandes tragedias que nos son comunes a todos, lo sé, pero que en lo singular, como siempre, son mi mundo y van socavando lo positivo. Desde nimiedades económicamente engorrosas como la rotura del lavarropas hasta un desgarrón emocional al cual aún no puedo verle los bordes.

Lo último que Nati me dijo hace un rato fue: “No es justo, Semi.” La pregunta se grita sola. ¿Es justo? ¿Es justo el mundo, la vida, la muerte, lo que sucede, lo que nos sucede, lo que me pasa?

Tengo esa respuesta y otra pregunta con otra respuesta.

La respuesta es: no lo sé, probablemente no. La pregunta que sigue es: ¿importa eso, está bien?

Paso y quiero.

No, no importa. Y sí, está bien.

Esta es una opinión muy personal, naturalmente, pero creo que el hecho de que el universo sea injusto (si es que el universo tiene que ser medido moralmente como una persona, cosa que es absurda pero creo que se me entiende) está bien.

Por supuesto que no apoyo la causa del universo al anegar para siempre la vida y los sueños de un tipo que dejó una guitarra sin estrenar, el proyecto casi terminado de comprarse un departamentito con la novia y a su equipo de amigos sin un zurdo muy habilidoso y medio morfón. Una acción que le robó a la economía de sus afectos probablemente cuarenta millones de minutos de risas, de consuelo, de cariño, de calor.

Con Nico fuimos a ver varias veces a Todos Tus Muertos, íbamos juntos a comprar faso a la placita del Emilio Mitre algunos viernes, nos sacábamos los ojos discutiendo sobre X-Men y Avengers y nos turnamos el peso de las mochilas de nuestros primeros desengaños amorosos. No éramos grandes amigos. Nos queríamos bien y nos veíamos eventualmente pero sabíamos aprovechar generosamente nuestras afinidades. Y me duele mucho mucho la pérdida.

Vuelvo a mi reflexión personal. ¿Patalear por eso?

No.

El hecho de que ciertas injusticias (si es que lo son, nadie conoce todas las causas y efectos) sucedan -me sucedan- hace que este mundo me mantenga como socio inversor.

Me explico: no todas las injusticias son cosas nefastas.

Yo estoy seguro de no merecer las maravillosas cosas de las que disfruto. Esto no es un elegante malabar de palabras y falsa modestia. Es verdad.

No creo que sea justo (que yo haya hecho méritos) que yo disfrute de un mundo que incluya a mis amigos, que son abismalmente generosos y nobles conmigo a pesar de quien soy. No tengo forma de justificar, sabiéndome, el amor de las mujeres a las que fue un orgullo y un privilegio tener a mi lado mientras les duraba el error de estar conmigo. Tengo demasiada (demasiada, demasiada) suerte con la gente que me quiere o me quiso. Esa injusticia es tan dulce que me maravilla todo el tiempo.

¿Es justo que un padre, una novia, un amigo pierda de forma irrevocable a un hijo, un novio, un amigo? ¿Sacarse un cuatro después de dos semanas de estudio, ostracismo y esfuerzo? ¿Que llueva después de lavar el coche? ¿Hacer 1-2-Drop luego de dos meses de testeo y cien mangos en cartas? ¿Que una nena muera de leucemia a los cuatro años? ¿Que Cruz haya ido al mundial? ¿Que la mujer a la que uno ama con tanta sinceridad y plenitud que asusta elija ser estrella en cielo ajeno? ¿Que Francella siga actuando?

No lo sé. Creo que no.

Pero sí sé que yo tampoco merezco un mundo que me ofrezca la compañía y la sonrisa de mis amigos; tener a las más sexy y cariñosa de las gatas y las tostadas con manteca. Un mundo que sin haber hecho nada meritorio me dio una madre fuerte y una hermana admirable, me dio a Radiohead y a los Skittles. Un mundo que me regaló la gloria de que la más hermosa de las mujeres que haya conocido me diga te amo, a Dragonball y a Chesterton y a River. Un mundo que sin pedirme nada me de el ron blanco, la sedosa textura de unas cálidas tetas de dama y Watchmen también es injusto.

No se si está bien vomitar todo esto, estoy escribiendo sin red, pero hoy prefiero agarrarme de esas injusticias. No son ni más ni menos que las otras.

Y no soy de los imbéciles que hablan de vasos medio llenos.

Duele como si Roberto Carlos tomara seis metros de carrera dentro de tu pecho y te pateara el corazón.

Todo esto duele como la reputísima concha de su madre.


domingo, 24 de septiembre de 2006

Milton XXII


-Hey.
-You came after me.
-I had to. People like you an' me don't find each other too often in this damn world. Please come with me, Tulip.
Reverend Jesse Custer, Tulip O'Hare - Preacher, LXVI, 14


Hoy a la mañana me devoré Preacher. Por segunda vez.
Es tan... tan jodidamente bueno. Inefablemente bueno.
Igual no iba a eso.
Jesse y Tulip son la pareja perfecta. A eso iba.
Amor. Suena pelotudo. Porque lo es.
Pero toda buena historia es una historia de amor.
Y pocas son como esta.


Until the end of the world.






martes, 6 de junio de 2006

Milton XX


Se necesitan, con inexistente urgencia pero muchas ganas:

  • 500 toneladas de madera de roble (para una buena quilla)
  • 100 toneladas de madera de pino (pino bueno, para mástiles)
  • 100 toneladas de cualquier otra madera o más de la anterior (para construcción de puente y dependencias)
  • 1200 metros cuadrados de lona fuerte y apretada
  • 3500 metros de soga de cáñamo (nueva en lo posible)
  • 30 cañones de hierro fundido para balas de cañón de 11 kilogramos
  • 120 balas de cañón de 11 kilogramos
  • 80 mosquetes en buen estado
  • 500 kilogramos de pólvora
  • 1500 perdigones
  • 80 sables
  • 80 puñales
  • 300 kilogramos de hierro
  • 200 kilogramos de bronce
  • 3000 litros de alquitrán
  • 1000 litros de ron blanco
  • 200 kilogramos de limón
  • 500 kilogramos de carne curtida a la sal
  • 3 astrolabios
  • 3 catalejos
  • 1 loro políglota (español, francés, inglés)
  • 75 personas fuertes y con pocos o ningún prurito social, aptitud para recibir órdenes y cumplirlas de inmediato, con conocimiento de armas del siglo 17, astronomía y navegación y lucha cuerpo a cuerpo y con armas blancas.

Quien pueda y quiera colaborar, puede hacérmelo saber por este medio.

A todo aquel que se presente por la participación humana (CV en mano), luego de superar una oportuna revisación psicofísica, se le garantiza participación en las ganancias de todo saqueo, quema y/o violación en que las actividades mercantiles de la empresa a formar incurra.

Muchas gracias.

Atte.

Milton




miércoles, 15 de marzo de 2006

Milton XXVI


Polonius: What do you read, my lord?

Hamlet: Words, words, words.

Hamlet, II, II

El micro, de uniforme azul, número 151 de Andesmar sale con destino a la lejana Bariloche a las 1300 en punto -con la puntualidad de los astros- de la plataforma 10 de Retiro.

Geográficamente hablando tengo el culo descansando en el asiento más superior y más izquierdo del micro. El 09 para los que dejan que la quiniela juegue con ellos. En el 10, el inmediato a la derecha, una turbulencia azul se agita. De mi mochila sale una cabeza azul y peluda. Nace con un brusco resoplar desde las profundidades de tela de avión. Milton olisquea el aire y parpadea para adaptar los ojos a la luz del día. La verdad es que entra demasiada luz del día por el parabrisas superior del 151 de Andesmar.

-¿Ya está? Esto es indigno de mí.

-Ya está -digo mientras cierro mi libro (Yo, Claudio) y le aliso las espinas del lomo-. Estamos saliendo. Además vos insististe en gastar los 130 mangos de tu pasaje en puchos y cerveza.

-Era absolutamente necesario -Milton arruga la cara y pone voz de colectivo que no va a parar, voz de directoria de primaria menstruando-. Estoy segura de que allá en el sur no voy a poder conseguir estos Gaulois -saca uno y hace ademán de encenderlo, se lo saco con furia y sorpresa-, y que toda la cerveza que vamos a encontrar es esa artesanía hippie, diabólica y contra-natura (como la pizza de ananá) con gusto a calafate, oveja o ala de pingüino. Como si para que una persona normal pudiera tomar cerveza pasando Bahía Blanca tuviera que pedir cerveza de cerveza.

-Agradecé que no haya nadie que reclame tu asiento, porque la alternativa es ir en los portaequipajes de arriba de los asientos -le digo mientras los señalo con la mano y despliego una amplia sonrisa de conductor de programa de concursos-.

Milton mete la manito derecha para no perder su página -está leyendo La Tía Tula- y con la zurda me hace un gesto que, adivino, no es la cantidad de pasajes que compramos.

El paisaje en la salida de retiro es una pastilla grande de desconsuelo. Tanta pobreza en tan poco lugar con el Sheraton de fondo es como la cara de Ashley Judd en el cuerpo de King Kong.

-A veces la miseria ajena duele en forma física. Por más cínico y refractario a la compasión que uno se crea -le digo a Milton, adivinando lo que piensa sólo con ver la expresión con la que mira por la ventana frontal del micro-.

-Tu mundo está hecho como el culo, macho.

-Si tenés alguna queja -señalo con la misma cara de antes hacia la subida de la escalera-, ahí tenés a dos promotoras del laburo del diseñador gráfico de todo lo que ves.

Cruzando el mínimo pasillo, el las ubicaciones 11 y 12 del 151 de Andesmar se están acomodando dos monjas.


domingo, 22 de enero de 2006

Milton XX


La resaca es una ciénaga en la mente.

El mundo está desacomodado.

Me siento (no recordaba haberme acostado con los pies sobre las almohadas), lentamente. Algo dentro de mi cráneo se abre como un cierre relámpago y escucho un “uhhh…” que sé que debe ser mío, pero viene de muy lejos, de muy otro. Vuelvo a acostarme, pero esta posición no tiene tampoco nada de bueno, así que lo único que imagino que va a atenuar este infierno es un buen lavado de cara y de dientes, muchas pastillas de paracetamol, la mitad de la producción anual de café de Colombia y un antiácido del tamaño de la medialuna del Camp Nou.

Mientras me arrastro hasta el baño pienso que posiblemente un zombie del Resident Evil con tres tiros encima debe parecer Julio Bocca en comparación conmigo a la hora de moverse. Esto -sí, estoy jodido- me causa gracia y tengo el terrible reflejo de sonreírme. Sonreírse duele, el cierre relámpago ya no se abre, le saltan todos los dientes; y un rumor ciego y apelmazado, como de miles de hormigas enojadísimas, me aprieta con pavorosa fuerza la parte de atrás de los ojos.

Milton ve mi Epopeya-en-busca-del-Baño desde el patio. Está ensillando a Tumba para su cabalgata matinal. Se sonríe y me dice: “Que look, Skywalker. ¿Siempre te levantás así o sólo para festejar los días tan buenos como este?”

Trato de contestar, pero tengo la boca empastada, como si mis dientes, lengua y paladar estuvieran hechos del relleno de los Snickers y se negaran a actuar por separado. Me sale algo así como: “ssssssssnacussssssssssssu tumá”. Si el traductor de la ONU que se ocupa de traducir resacoso-español estuviera presente le diría a Milton: “Delegada, aquí el señor Urralburu la exhorta a que se vaya bien a la concha de su señora madre, si no le es mucha molestia”. Milton sonríe aún más que antes (ya tiene el sombrero puesto) y me dice: “Si mi amor”. Tiene razón, pienso, es un día precioso.

El espejo del baño es particularmente cruel hoy y se sintoniza en la versión apocalíptica de la cara que creo tener. La versión Burton de mi jeta. Me asusto: parezco dos kilos de helado de mierda metidos en un pote de un kilo.

Me lavo la cara y los dientes con tanta fuerza y tanta esperanza que bien podría ser una plegaria a los oscuros dioses que hacen doler detrás de los ojos y, con cuatro pastillas de Tafirol en la mano, pongo primera (y no salgo de ella) hacia la cocina.

Milton me espera sentada sobre la mesada, jugueteando con el piercing de su pezón, el sombrero echado hacia atrás y una taza enorme de café caliente en la mano. La cura del cáncer, el desarme mundial, la invasión de los hombres M&M, el MGS 4 conmigo como protagonista… ninguna noticia tendría tanto lugar en mi mente como para hacerle sombra a una simple taza de café. Miro la taza como Adán debe de haber mirado a Eva la primera vez que Dios los puso juntos en el mismo boliche.

Milton me la pasa y me ofrece unas tostadas con Tholem, también.

Estoy por llorar de la emoción. Es tan buena, es tan linda… “Necesito quinientos mangos, monumento a la mala mañana”… es una perra sarnosa la muy interesada.

Primero el café, después vemos todo lo demás.

Milton es paciente, saca un pucho de su atado de Gitanes, lo enciende y se entretiene silbando Misty Mountain Hop mientras resuelve la Claringrilla.

Ahora sí. Por fin viene un palo largo de cuatro, cubro ese agujero finito de la derecha, hago tetris y bajo un poco el nivel de ladrillos.

El mundo vuelve a acomodarse.

-¿Quinientos mangos?

-Yap.

-Ta bien… sabés que voy a terminar dándotelos. ¿Podemos discutir con la soltura y sinceridad de quienes ya pasaron por la negociación?

-Podemos.

-¿Porqué no laburás?

-Laburo, no es una acitivdad que me deje dinero, pero tengo varios trabajos muy serios.

-…

-Este no es el tema de discusión. Además tengo algo preparado que te va a sorprender en cuanto a laburo.

Más sorpresas no…

-OK… ¿para qué los querés?

Sonríe como un picnic de día de la primavera en el Parque Sarmiento a los once años.

-Me voy a comprar una moto.

-Dios…

-Sabía que te iba a encantar.

-No hay motos para tu tamaño.

-No, no de serie.

-Contame.

-Bueno, ¿viste Gabi, el coloradito?

-…

-El primo de Adrián.

-… si…

-Él tiene una casa de modelismo. Vamos a adaptar una maqueta grande con un motor de 25 y vamos a hacerla andar.

Quiero enojarme, pero en el fondo me encanta la idea… desde el conejo en motoneta de Tito que este tipo de cosas me causan mucha gracia. Sonrío, con ganas.

-¿Y qué maqueta van a adaptar?

En el picnic aparecen 10 litros de Coca helada, kilos de papas fritas y una número cinco nueva. La sonrisa le come la cara a Milton.

-Kawazaki Ninja.


jueves, 19 de enero de 2006

Milton XIX


…God damn it, an entire generation pumping gas, waiting tables; slaves with white collars. Advertising has us chasing cars and clothes, working jobs we hate so we can buy shit we don't need. We're the middle children of history, man.

-Tyler Durden


*CLICK!*

-…!

-¡Rápido!

(No le deseo a mucha gente despertarse en medio de la noche con un puerco espín parado sobre el pecho gritándole).

-…

-¡Rápido!

-…¿Qué…? ¡¿Qué pasa?!

-Ya, decime cinco cosas que te gusten mucho. ¡Ya!

-…Dejate de joder, mirá la hora que es.

-¡Ya-ya-ya-ya-ya-ya!

-No te vas a ir, ¿no?

-Cinco cosas, las primeras que te vengan a la mente. ¡Ya-ya-ya-ya-ya-ya!

-Bueh… Dejame pensar…

-No, ¡sin pensar! ¡Ya-ya-ya-ya-ya-ya!

-Pero…

-Que te gusten. ¡Ya-ya-ya-ya-ya-ya!

-Mmm…

-Las cinco que se te ocurran primero, sin pensar mucho. ¡Ya-ya-ya-ya-ya-ya!

-OK… un tren… mejor dicho, un viaje en tren, largo, con mucho sol, viento y el mundo entero entrando por la ventanilla sin pedir permiso y llenándote la cara.

-¡Otra!

-El momento ese… fuera del tiempo, en el que apoyás la cabeza en la panza de tu chica después de hacer el amor y estás seguro de que estás a salvo de todos los males de este mundo.

-¡Otra!

-…

-¡Ya!

-El olor a tostadas, a pan tostado y café haciéndose en la cocina mientras estás en la cama, tapado por completo, sin estar ni despierto ni dormido y sabés que no hace ninguna falta que te levantes.

-¡Otra!

-La risa… de Sabri, o un amigo… Tito, Pablo… cuando es tan sincera que no sabés si se están riendo o van a sacar un conejo de la garganta.

-¡Otra!

-…

-¡Dale!

-Que se yo…

-¡Dale!

-No sé… Be Mine, de REM.

-Muy bien,- se baja, con papel y lápiz, primero de mi pecho y luego de la cama- muchas gracias.

-¡Pará!

-¿Si?

-¿A qué vino todo eso?

-Nada. Quería saber en dónde metías a las azafatas suecas, los autos italianos, Cancún, las zapatillas de quinientos mangos, la paz mundial, los boliches de la Costanera, el culo de Nicole Neumann, los celulares con rayos X o toda la demás parafernalia electrónica cuando estás en apuros.

-…

-Ahá.

-Supongo que el culo es la cuarta dimensión, ¿no? Debe haber miles de cosas ahí y no vemos ninguna.

-Eso parece… buenas noches.

*CLICK!*


jueves, 5 de enero de 2006

Milton XVI


Milton no comprende el spam. Dice no creer en tal cosa.

Milton es un bicho curioso. Bah, bicha. Curiosa.

Se toma su tiempo y unas tres o cuatro tazas de café para contestar puntualmente toda correspondencia que llegue a su casilla. Spam, cadenas, publicidades, etc.

Transcribo, para ilustrar:

“Estimado Out of Liabilities :

Saludos cordiales.

Con respecto a su mail que tiene por título: “Be a real man, enlarge your penis”, me gustaría hacerle algunas consideraciones, dadas mis circunstancias.

La verdad es que considero poco probable (para no usar un término tan poco feliz como imposible) que pueda usted garantizarme el alargamiento de mi pene, ya que no dispongo de tal apéndice. Sería como proponerse peinar a un pescado.

De todas maneras, teniendo en cuenta su tenacidad y el interés que demuestra en ello viendo que me manda la misma correspondencia en forma periódica, le propongo lo siguiente: yo me implanto un pene, pequeño por defecto (mido 30 centímetros por el momento, con las espinas en reposo), para poder hacer que usted cumpla con lo que tanto desea. Luego usted, mediante su seguramente hábil y fantástica intervención, me lo agranda. Asumo que la medida final viene a pedido del cliente. Digamos, para dejar ya algunas cosas establecidas, unos veintitrés centímetros. Luego de eso, y con la estimulación pertinente, me dedicaría a embestir prolija y profusamente su lastimoso y pedorro culo con mi nuevo y “enlarged” choto. ¿Cerramos trato?

Suya.

Milton.

PD: Pincho un poco cuando estoy excitada, pero vale la pena.”

Otro:

“Estimado Arthur :

Saludos cordiales.

Con respecto a su mail que recibí ayer, con encabezado: “Free Teen Online CamParty invite”, me gustaría compartir una idea con usted.

La verdad es que la pornografía me aburre, mortalmente. De todas maneras mentiría si dijera que no disfruto ocasionalmente de algún producto en esa línea, ya que me sorprende y maravilla lo delicado de los guiones y la esmerada puesta en escena de algunos filmes del género. Pero, teniendo en cuenta su invitación, querría hacerle una contraoferta: prometo consumir, comprar y entregar mi alma al infierno de los pop-ups si usted, querido Arthur (un nombre muy bonito, por cierto), me ofrece un producto en el que tres atléticos, jóvenes y saludables ugandeses morochos y sudorosos hagan con su, seguramente, consumido por la masturbación y podrido cuerpo todo lo que a mi jodida mente se le antoje. ¿Le parece? Si es así, no demore en contestarme y corro a comprar una webcam.

Suya.

Milton.”

Un último:

“Estimada Laura Gresci :

Saludos cordiales.

Tengo sólo un comentario que hacerle a su agradable y desinteresada propuesta, expuesta en el mail que usted me envía, titulado: “Boletín de trabajo para masajistas”.

Usted se droga muchísimo, ¿no?

Suya.

Milton.”

Jeh.


domingo, 18 de diciembre de 2005

Milton XIII


Volvemos, siempre volvemos a lo mismo.
Encerrado en el incesante laberinto que el tiempo nos impone y nosotros llamamos vida, mi estupidez me propone las mismas empecinadas preguntas en forma periódica.


No así. Lo que mi barro ha bendecido
no lo voy a negar como un cobarde.
Sé que una cosa no hay. Es el olvido;
sé que en la eternidad perdura y arde
lo mucho y precioso que he perdido:
esa fragua, esa luna y esa tarde.


-Pero, seriamente, ¿me decís que no existe?, ¿o me decís que existe? Ponete de acuerdo.

-A eso voy. No lo sé. No lo creo. El olvido olvido. Bah, tal vez yo no pueda practicarlo.

-Blah…

-O sea: uno cree que siempre olvida, cosas que vos o yo decimos a diario: “me olvidé las llaves”;“¡Uhh! me olvidé de llamarte”;”olvidé la tabla del dos”;”olvidate de todo, tomate otra birra”…

-Eso. Cerveza. (Milton tiene la fortuna de que en su especie la panza cervecera se considera un hábito estético agradable. Destapa con delicadas garras –ya está canchera- otra Heineken de litro.) Si, te escucho. (Me dice mientras pela maníes con la facilidad con la que Optimus Prime diría “Autobots transfórmense y avancen”.) Además no es que esté en desacuerdo con vos. Sino que creo que habría que hablar de distintos olvidos. De diferentes grados de recuerdo. El Olvido Universal y el olvido del hombre. Que no deja de ser un granito de arena en la playa del tiempo y del recuerdo. Y además creo que casi nada merece ser recordado. Todo vuelve a pasar. Con infinito tiempo, todo vuelve.

-¿Entonces el Olvido Universal no existe y el olvido en minúsculas si?

-Sorta.

-No lo sé. No pienso eso hoy.

-¿Entonces? (la sonriente ascua del cigarrillo dibuja un círculo alrededor de la cara de Milton, ahora que la oscuridad del crepúsculo va ganando terreno.)


Deeds wich populate the dimensions of space and which reach their end when someone dies may cause us wonderment, but one thing, or an infinite number of things, dies in every final agony, unless there is a universal memory as the theosophists have conjectured. In time there was a day that extinguished the last eyes to see Christ; the battle of Junín and the love of Helen died with the death of a man. What will die with me when I die, what pathetic or fragile will the world lose? The voice of Macedonio Fernández, the image of a red horse in the vacant lot at Serrano and Charcas, a bar of sulphur in the drawer of a mahogany desk?


-Supongo, como ya hemos discutido, que el olvido final y verdadero es la muerte.

-¿O sea que hay que ser fiambre para perder la imagen de la figurita 34 del álbum de los Thundercats? ¿O la cara del sodero de tu casa primera? ¿O la lista del curso de cuarto grado? (sonrisa. Adoro esa sonrisa. Si fuera mi hija, sería ese rasgo lo más cercano que hubiera heredado de mí.)

-Tal vez. O tal vez no hace falta ser tan ridículo como para proponer eso. Pero ya que querés llevarlo a términos absurdos, sí.

-…

-Por ejemplo… la lista del curso de cuarto grado se hizo olvido cuando murió aquella persona a la que le importaba, cuando esa persona murió y pasó a ser una persona que en su parcela de recuerdos atesora, y mantiene vivos, la forma precisa de las marcas del uso en un joystick, o la manera en la que se le marca la remera a la prima de un amigo, o el ruido que hacen las Criollitas cuando se parten por mucha presión con el cuchillo y la manteca.

-Oh… estás muy cerca del arco y no me puse los guantes.

-(Sonrisa.) A eso voy. Esas pequeñas muertes. Esos pequeños suicidios que uno tiene y que generalmente pasan inadvertidos.

-O.K. Gol. Uno a cero. Pero tengo que decirte que, entonces, estás refutando tu propia proposición primaria.

-¿No existe el olvido?

-Ajap.

-No existe el olvido selectivo. Uno no puede hacerse un mini seppuku para olvidar a propósito. Yo no puedo. Por más doloroso que sea. No existe la eutanasia de recuerdos.

-Pero olvidaste alguna vez. O querés hacerlo. ¿Qué es lo que te abruma? ¿El olor de tus muchas muertes o la imposibilidad de matar ahora?

-Me preocupa el monopolio de la cerveza.

-Mea culpa. (La botella se acerca, como guiada por la furiosa cabeza del cigarrillo.)

-Me molestar olvidar, cualquier cosa. Y me molesta recordar cuando el olvido es la respuesta correcta. Pero más me preocupa la muerte de cosas que yo juzgaba eternas o, mejor dicho, dentro de la eternidad de mi existencia. No sé si el muerto estaba más vivo que el sobreviviente.

-La muerte es lo único fatal. Pero a veces se vuelve de la muerte.

-Sí, pero, ¿en qué forma? Un zombi que recuerda no deja de ser un zombi.

-¿Tas jodido?

-No. No lo creo. No lo sé.

-Los trucos del arcade del 1942.

-¿?

-¿Olvidaste eso?

-¿La forma de poner las palancas para tener las armas?

-Naturalmente.

-Si, aún recuerdo algunas… pero me acuerdo de los trucos para el zapatito del Bubble Bobble, y para los caramelitos.

-No es tan grave, entonces.

-Los cadáveres recientes apestan.

-Olvidate de todo, tomate otra birra.

-Amén.


He could reconstruct all his dreams, all his fancies. Two or three times he had reconstructed an entire day. He told me: I have more memories in myself alone than all men have had since the world was a world. And again: My dreams are like your vigils. And again, toward dawn: My memory, sir, is like a garbage disposal.


domingo, 27 de noviembre de 2005

Last Kiss?


Día dos.
Ya... bueno.

Soy feliz.
No puedo agregar mucho, apenas si puedo moverme.
Ayer fue Rearviewmirror y hoy fue Porch.
Y hoy fue Last Kiss y Rockin' in the Free World.

Feliz es una palabra enorme. Es como una Coca de cincuenta
litros.
Y estoy lleno de gas.



sábado, 26 de noviembre de 2005

I am Mine


No hace más de diez minutos que entré en casa después de estar en el primer recital de Pearl Jam en Ferro.


No podía dejar de poner algo.
Hace doce años que esperaba esto.
Y no me defraudó ni un poquito.
No voy a hacer una gran entrada de esto, sólo puedo dar los detalles más importantes, el resto es todo mío.

-Abrieron con Breakerfall.
-Luego de eso descubrí que soy multiorgásmico, canción a canción.
-En algún momento perdí la zapatilla derecha.
-Sigo pensando que "I wish I was the full moon shining of a Camaro's hood" es una de las mejores líneas de la música moderna. Y, con Wishlist, también caí en la cuenta de dos cosas. Aún puedo llorar por estímulos tales como la emoción y la ternura y realmente no sabía cuanto necesitaba este día. Suena melodramático, pero no puedo explicarlo de otra manera.
-Estos flacos rockean en perfecta sintonía con mis sentimientos. Y además lo hacen como la puta madre. Como dioses del panteón de La Puta Madre del Rock.


Nada más, lo demás es puro palabrerío que sería un flaco fantasma de lo que realmente siento.
Gracias.


-

MPD (Milton Postdata):
Este pibe tiene ahora la misma cara que tendría si estuviera preparándole el desayuno a Cameron Díaz en "la mañana siguiente". Una sonrisa grande como Dios.
Es un payaso.


sábado, 12 de noviembre de 2005

Milton XII


*CLICK!*

-mmmh… -(pastoso)- ¿eh?

*CLICK!*


...follow me into the desert

as thirsty as you are


-¿Seguro?

-Oh… -(aún pastoso, tengo que hacer algo con mi aliento)- psee…

-¿Pirata tampoco?

-No.

-¿Ni siquiera como especialización? ¿O algún tipo de aprendizaje hermético?

-No.

-¿Hechicero?

-No.

-¿Bárbaro? ¿Viking?

-Por favor… no… esto ya lo hablamos, en un horario más conveniente, incluso. -(03:49 A.M. sonríe intermitente e indolentemente el despertador)- Ya viste la guía, llamamos a información…

-No puedo creerlo…


oh no… there she goes

out in the sunshine the sun is mine


-Lo buscamos en Google. Vos misma aseguraste que Dios y Google tienen todas las respuestas, o acaso sean lo mismo.

-No, no puede ser, debemos de haber buscado incorrectamente.

-No existe nada de eso… ni la Universidad Argentina del Cowboy, ni el Instituto Nacional del Bucanero, ni la Escuela Argentina del Ninja… no hay un programa de estudio para eso… no son carreras…

-…

-…

-Es absurdo. ¿Para qué querría alguien ser algo tan ridículo como contador o maestro mayor de obras… o administrador de empresas o abogado, pudiendo ser pirata?

-¡Quiero dormir!

-Pirata, ¿entendés?, el mar infatigable, abordajes, ron, saqueos..

-…

-No tiene lógica… es el tipo de futuro que los humanos eligen a los diecisiete o dieciocho años… ¿cómo decantás en buscar futuro como martillero público, a esa edad?

-El universo no necesita una lógica.

-Que mierda. Que desperdicio.

-Punto para vos. ¿Si?

-Pero…

-¡Basta! ¡Apagá esa luz!

*CLICK!*


so follow me into the desert

as desperate as you are

where the moon is glued to a picture of heaven

and all the little pigs have God


-Y la música, también… 

*CLICK!*

Odio discutir con alguien que tiene razón.

(04:03 A.M.)


jueves, 20 de octubre de 2005

Milton XI


Cortarse las uñas de los dedos de los pies en un patio inundado de sol es una experiencia renovadora. La primavera, siempre eterna, siempre nueva, se derrama con particular derroche de calor y claridad hoy.


-A heap of broken images, where the sun beats,-


Se rompe un ruido, me sobresalto, es un perro, sí, pero tiene algo de coyote en el fondo. Nunca escuché un coyote, no entiendo porqué pienso en eso. Dejo la tijera en el suelo y la uña del pulgar del pié derecho colgando.


-And the dead tree gives no shelter, the cricket no relief,-


La bucólica luz azul dorada del sol deja de ser. Todo parece haberse teñido de un ocre inmemorial. Elemental, sempiterno. Supongo, otra vez de una forma instintiva, que una luz así debe haber saludado el nacimiento de las montañas.


-And the dry stone no sound of water. Only-


Otro ruido. Una especie de crack apagado y lejano. Algo sucede en la terraza. Tengo sed, mucha sed. Y el sentimiento de estar pisando tierra muy fina y muy seca con los pies desnudos. Comienzo a subir la escalera. Se repite el crack. Vuelvo a tener esa sensación de asociación, pero esta vez no logro definirla.


-There is shadow under this red rock,-


Es como miedo (del útil, del que te mantiene alerta, del que te aprieta el estómago con el fuerte y delicioso alambre de la adrenalina), soledad, una solitaria e inmensa vastedad plana… peligro vertiginoso y noches de titánico cielo anegadas de estrellas. La escalera parece inmensa, irregular, de roca primigenia. Sigo subiendo.


-(Come in under the shadow of this red rock),-


El sol inunda sin la tregua de una sombra las baldosas rojas de la terraza. Y la luz resultante tatúa todo el paisaje de un rosa seco, apagado. Como si hubiera sido pintado antes de que el tiempo comenzara con tiza roja por algún dios aburrido. Sólo debajo del tanque de agua hay un descanso a tanto rosa viejo. Ahí está Hera, mi doberman. Pienso: Mierda, ella es el coyote.


-And I will show you something different from either-


Hera ni siquera nota mi presencia, está mirando hacia la medianera que separa mi terraza del techo arqueado de fibra de vidrio de la fábrica de pinturas de al lado. Me cuesta algo levantar la vista, pero una vez que lo hago sigo sorprendiéndome: Tumba (otro de mis perros, un bretón español hembra) mira alerta hacia el tanque de agua. Tiene los pelos de la espalda erizados –pienso, otra vez sin saber porqué, en crines, pienso en lazos, pienso en caminos que no son caminos y en viajes prolongados y azarosos- y entonces caigo en otro detalle fantástico. Tumba está ensillada. Asiento, cincha, estribos, carrilleras, riendas… todo en la misma diminuta proporción. Y entonces la veo.


-Your shadow in the morning striding behind you-


Recortada en azul eléctrico sobre el azul eterno del cielo limpio de este desierto que es mi terraza hoy, el sombrero echado levemente hacia atrás y el costado derecho y un pañuelo muy suelto atado al cuello; el rostro sin ninguna sombra de expresión, los músculos tensos pero elásticos, las piernas suavemente flexionadas; un par de cintos atados muy, muy bajos cruzando las caderas peludas: Milton me mira.


-Or your shadow at evening rising to meet you;-


Hay algo eterno en sus ojos. Negros hasta el dolor, brillantes pozos de brea que parecen ser todas las noches que tuvo esta tierra concentradas en dos puntos. No sonríe, pero es como si lo hiciera. Abro y cierro los puños, me pican las puntas de los dedos. Hay un grito eterno de desierto, de atardeceres morados, de silenciosas cabalgatas y del fuego frío de las armas que saben estar vivas que me muerde la espalda.


-I will show you fear in a handful of dust.-



Milton salta de la medianera al suelo. Enfunda sus pistolas de juguete con una destreza que me maravilla y me produce sorda envidia y silba torciéndose el labio inferior con los dedos de la mano izquierda. Tumba se le acerca y Miton monta en un solo y simple movimiento. Pasa a mi lado, me mira y me saluda tocándose el ala del sombrero.

Desde que descubrió a Clint Eastwood y vio Unforgiven, Milton quiere ser cowboy. Y está insoportable.


jueves, 13 de octubre de 2005

Milton X


Miton: "I've seen things you people wouldn't believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched C-beams glitter in the dark near the Tannhauser gate. All those moments will be lost in time, like tears in rain. Time to die."

Yo: Esa es mi línea preferida de cualquier película. De cualquiera. De todas.

Milton: Lo sé, te escuché cuando hablabas por teléfono sobre eso. Terminé de ver la película hace diez minutos.

Yo: ¿No la habías visto? No puedo creerlo. ¿El libro tampoco?

Milton: Recién en este tiempo me estoy haciendo amiga del cine. ¿Tenés más cosas del autor o voy a tener que gastar tu plata?

Yo: Mmm... creo que me quedó A Maze of Death, en algún lado. Tenía mucho material de Dick, pero mis mudanzas siempre se alimentaron de libros.

Milton: Matanga.

...

Yo (mate en mano): "All those moments will be lost in time, like tears in rain". No sólo suena bien, es verdad. Morir es dejar de recordar, dejar de recordar es morir. También funciona de esta manera: cuando uno no recuerda algo lo mata, cuando algo deja de ser recordado se muere.

Milton (abriendo un cilindro de Pringles, no tengo la más puta idea de de donde las saca): Verdad. A veces pienso en que soy dichosa por usar la pieza de alguien que tiene un razonamiento afortunado ocasionalmente (sonríe).

Yo: Borges expone muchas veces el caso... habla de un umbral que desaparece a la muerte de un mendigo que solía visitarlo, de animales que salvan las ruinas de un anfiteatro... "Sólo una cosa no hay, es el olvido", la memoria de Dios.

Milton: Yo no recuerdo en donde dejé el DVD del Radiata Stories, ¿vos?

Yo: Nope.

Milton: ¿Dejó de existir?

Yo: Seguro.

Milton: Traeme otro, entonces.

Yo: OK.


lunes, 10 de octubre de 2005

RZN II - Comprensión


La Tríada – a: Rana

1. Any of numerous tailless, aquatic, semiaquatic, or terrestrial amphibians of the order Anura and especially of the family Ranidae, characteristically having a smooth moist skin, webbed feet, and long hind legs adapted for leaping.

Noun 1. Ranidae - a family nearly cosmopolitan in distribution: true frogs”

The American Heritage Dictionary of the English Language




Eso no nos dice nada. Nada de aquello que es importante.

La rana es uno de los animales más influyentes en el mundo y uno de los más peligrosos, sino el más. Quien quiera hablar de caballos, perros, tiburones o demonios de Tasmania, que guarde sus ganas y aprenda o que deje de leer esto inmediatamente.

En el reino animal, las ranas saben de qué va la cosa. Precisamente por eso dejan que el humano normal crea en cosas como la inteligencia del delfín, el desarrollo social de la abeja, la resistencia de la cucaracha, la agilidad del mono, la pericia militar de la ardilla o lo peligroso de la yarará. Pocas especies pueden superarlas en algún aspecto. Ninguna las iguala en una calificación general.

Su historia, para aquellos que necesiten ser convencidos:


“Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán. De las aves según su especie, y de las bestias según su especie, de todo reptil de la tierra según su especie, dos de cada especie entrarán contigo, para que tengan vida.”

La Biblia (Génesis 6:19-20)


En el 3500 a.C., Noé, urgido por un inminente aguacero, iluminaciones de Dios y los gritos de su esposa, se ve en la necesidad de construir un arca y salvar aquello que a los ojos del Señor debería de ser salvado. Su familia y un par macho-hembra de cada especie animal deben de estar dentro del arca durante lo que dure el diluvio que acabará con el resto de la vida animal del planeta.

En su tarea de recolectar la pareja Jolie-Pitt de cada especie animal se demora dos semanas. A último momento y al pasar lista descubre que en su arca falta la pareja de ranas. La rana, en esa época, tenía una civilización muy avanzada: televisión por cable, lavarropas automáticos y biromes que no chorrean al ponerlas boca abajo durante mucho tiempo. Por esa razón están alejadas de los precarios asentamientos humanos y aún más del territorio común de los animalejos simples. Su comunicación mística con Dios, sin embargo, no es tan intensa como la de Noé. La rana es un animal poco religioso por naturaleza, ellas creen en ellas. A Dios suelen considerarlo un colega.

Con las primeras gotas mojándole la calvita y con su mujer preguntándole cómo podía ser tan boludo de fabricar semejante barcaza (300 x 50 x 30 codos -Génesis 6:15- que son 140 x 23 x 13.50 metros) y ningún paraguas, Noé comete un error que 5500 años más tarde puede llegar a costarle la supremacía a la raza humana: decide desestimar a las ranas en su censo supervivencialista.
Las ranas son anfibias, no todas perecieron. Muchas murieron, ninguna olvidó.

Las ranas perdieron sus cariñosos almohadones de plumas, sus amplias heladeras y sus arduamente compilados DVDs llenos de pornografía en aquel aciago mes de mal tiempo.

De allí en más, con la desventaja numérica establecida, su civilización desaparecida y su relación con el Hacedor destruida (estar en contra de Dios es cosa de corajudos, sino miren al teniente Dan) se dedicaron lenta pero infatigablemente a buscar la coyuntura que les permitiera volver a ser lo que fueron. Y a tomar venganza en los descendientes de Noé.

Las ranas tejen su revancha en las sombras desde hace mucho tiempo. Engañándonos con una fachada de piel verde y ojos sin vida, hace miles de años que están involucrándose en los asuntos humanos. Los molinos de las ranas muelen sin prisa, pero muelen muy fino.

Si se necesitan algunos datos más, tengan en cuenta estos:


“La rana posee la clave de la resurrección. En la mitología egipcia era la diosa Herit que ayudó a Isis a recomponer el cuerpo destrozado de Osiris y después le insufló el hálito de la vida.”

Mitología y Simbología – Recopilación


En Egipto antiguo las ranas deciden estudiar el comportamiento humano para poder utilizarnos a gusto. Comienzan por el misticismo en la civilización más influyente de la antigüedad. Establecen para ellas uno de los papeles más importantes: el de la resurrección. Luego caen en la cuenta de que el perfil bajo es lo que les va a dar la victoria. No van a cometer un error así nuevamente.


“Sin embargo, en el ámbito religioso y académico, la rana simboliza la lujuria.”

Mitología y Simbología – Recopilación


Por eso, más tarde, establecen un papel que les gusta muchísimo más.


“Whilst she was speaking, a frog put its head out of the water, and said, 'Princess, why do you weep so bitterly?”

The Frog Prince - Hermanos Grimm


El mito de la rana-príncipe y la princesa es la velada verdad sobre la inserción e influencia de las ranas en los reinos europeos cuando estos detentaban la hegemonía del mundo. Casi todas las familias reales europeas tenían sangre de rana corriendo por sus venas. Aún no termino de juntar datos para probar que Lucrecia Borgia era lo que hoy conocemos como Dendrobates auratus o Rana Dorada Arborícola. Venenosa.



“Sana, sana, colita de rana…”

Dicho popular


De la época en que las ranas estudiaban fervorosamente la fisiología humana en busca de sus puntos débiles. Las ranas y la ciencia están muy emparentadas, cosa que a Galvani le costó la vida.


“La 2CV (deux chevaux - dos caballos de vapor según el sistema de impuesto vehicular francés) de la marca francesa Citroën, conocida también en Chile como "la Citroneta" o "Citrola", en Argentina como "la Rana", en Estados Unidos como "Blue-jeans car", en Holanda como "el Patito Feo" en la antigua Yugoslavia como "el Golfillo", en Hungría como "Kacsa"..., aunque en todos los paises es conocida como "La 2CV" fue un popular modelo del fabricante francés de automóviles Citroën. Entre 1948 y 1990 fueron producidos 3.872.583 2CVs y 1.246.306 de furgonetas 2CV.”

Historia del Automóvil


Volviendo a manipular al hombre para sus propósitos, las ranas incursionan en el terreno de los transportes, siendo su primer (y única conocida por el hombre) experiencia uno de los automóviles más exitosos de todos los tiempos. Este dato no tiene ningún lazo con el “Escarabajo” de la Volkswagen. Los escarabajos sólo tienen habilidad para la música pop. Eran muy abundantes en Liverpool cuando John y Paul vivían a pura fumata.

No voy a extenderme más, no sé ustedes, pero yo estoy temblando. Creo que esta muestra es suficiente para que tomen conciencia.